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Historia de la Arquitectura

 

Historia de la arquitectura

 

La arquitectura es una de las denominadas siete bellas artes, la cual se encarga de planear y construir espacios habitables para el ser humano. Su etimología viene de la unión entre las palabras griegas equivalentes de jefe y constructor.

La arquitectura tiene sus inicios en la prehistoria, donde los primeros hombres, que dejaron las cavernas para entregarse a la vida nómada, se vieron obligados a construir refugios. Estos fueron vegetales en un primer momento, o de materiales fáciles de manipular. Una vez las comunidades comenzaron a asentarse, las construcciones fueron adquiriendo materiales más duraderos, como la piedra y la madera. Rápidamente, estas construcciones fueron formando pequeñas tribus que después debieron ser amuralladas para impedir la invasión de otras tribus o animales salvajes. Asimismo, dentro de estas civilizaciones comenzaron a crearse construcciones dedicadas al culto. Esto lo podemos observar en la cultura egipcia, la sumeria, la babilonia o la egea.

Más tarde, los griegos comenzarían a organizarse en ciudades-estado conocidas como polis, las cuales estaban pensadas como centros urbanos auto-sostenibles. Por lo tanto, el papel del arquitecto adquirió gran importancia y se le asoció con el poder político y el religioso, en tanto que construía los templos y los palacios. Se considera que el primer urbanista en la historia fue Hipódamo de Mileto, responsable del plan hipodámico, según el cual las calles de una ciudad han de ser rectas para formar manzanas cuadradas. Los griegos también fueron responsables de crear espacios de esparcimiento, diferenciándose de las culturas anteriores que sólo apilaban residencias sin orden. Así surge el Ágora, una plaza al aire libre donde se realizaban toda clase de eventos sociales, muchos de los cuáles eran de índole política. En la Antigua Grecia también surgió la estratificación, pues las polis se dividían en tres de acuerdo a la altura. En la parte baja vivían los siervos y esclavos, en la parte media los hombres libres y en la parte superior, la acrópolis, estaban las casas de los príncipes y los templos. La arquitectura de este periodo clásico, donde también se incluye la arquitectura romana, se divide en tres grandes periodos: el dórico, el jónico y el corintio, en los cuales las construcciones fueron en un primer momento robustas y simples y luego pasaron a ser más ornamentadas.

Terminado el periodo clásico con la caída del Imperio romano de Occidente, las grandes ciudades comenzaron a desaparecer y fueron sustituidas por el sistema feudal. Por aquella época, la Iglesia Católica era quien tenía el poder, y fue la principal inversionista en obras arquitectónicas. Así, pues, la construcción estuvo dedicada a erigir catedrales e iglesias. La figura del arquitecto desapareció y fue reemplazada por la de un gremio de maestros de obra que planeaban y construían al mismo tiempo. Buscando el recogimiento del feligrés, las construcciones se concentraron en la belleza del interior, creando la cúpula; aunque esto cambiaría con la arquitectura gótica, la cual buscaría una comunicación con la divinidad, ubicada arriba, mediante puntas y formas verticales en las fachadas.

En el Renacimiento, cuando el poder de la iglesia se vio debilitado por la Reforma Protestante y el hombre tuvo mayor libertad para investigar, se redescubrieron varios textos clásicos de arquitectura, siendo fundamental el tratado De Architectura, de Marco Vitruvio Polión. Gracias a este, se dio una fusión entre las antiguas formas clásicas y las medievales. De la misma forma, con el estudio de la perspectiva, la planeación de las construcciones estuvo a cargo de un arquitecto, el cual dibujaba antes de dirigir la construcción. Esto significó el fin de los gremios de maestros de obra. Este periodo, caracterizado por el reconocimiento del artista, dio grandes arquitectos como Jacopo Barozzi Vignola, Leon Battista Alberti, Filippo Brunelleschi y Miguel Ángel. Luego de la arquitectura renacentista, vendrían los estilos neoclásico, manierista, barroco y rococó.

Ya para el siglo XIX, la Revolución Industrial y el auge de las grandes ciudades puso en crisis varias instancias del arte, incluyendo la arquitectura. Entonces esta se concentró en varios movimientos que buscaban recuperar las tendencias de periodos anteriores, siendo denominados estos como historicistas y teniendo tendencias como el ecleticismo, el romanticismo y el neogótico. La figura del arquitecto también fue puesta en crisis, hasta que pudo ser rescatada gracias a la intervención de los ingleses John Ruskin y William Morris, quienes con el movimiento Arts & Crafts, Artes y oficios en español, asociaron las ideas de industria y tradición. Este pensamiento influiría en la creación del Art Nouveau en Francia.

El siglo XX vio la proliferación de diferentes movimientos historicistas y reaccionarios que no lograban ponerse de acuerdo. No fue sino hasta la creación de la academia alemana Bauhaus en que la edad moderna concebiría una arquitectura más uniforme, que buscaba ya no la ornamentación ni el rescate de la tradición, sino la funcionalidad y optimización de las construcciones tanto dentro de la ciudad en la que se inscribían, como para las personas que las usaban. Sin embargo, este ideal de arquitectura es debatido en la actualidad por diferentes movimientos, influenciados principalmente por el deconstructivismo.