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José Rufino Reyes Reyes y Siancas

 

Músico-compositor del Himno Nacional Dominicano, al iniciarse la tercera campaña de la Independencia.

Nació bajo el régimen de ocupación haitianaen Santo Domingo, capital de la República Dominicana, el 15 de noviembre del año 1835. Hijo de los señores Rafael Reyes, comerciante detallista, y María Meced Siancas; en la casa No. 85 de la calle Santo Tomás, actual Arzobispo Novel de la ciudad Colonial de Santo Domingo.
En 1855, teniendo 19 años de edad, ingresa a la milicia como soldado regular. En ese entonces era presidente de la República Pedro Santana y en el país se estaba librando la tercera campaña de la Guerra de Independencia.
 
Al ingresar a la milicia José Reyes aprendió a tocar varios instrumentos siguiendo las enseñanzas del director de la Banda Militar, el prócer Juan Bautista Alfonseca.
 
Tenía sólo 8 años de edad cuando se proclamó la Independencia de 1844. Al poco tiempo el ambiente de las luchas le llevó a enrolarse como soldado, al iniciarse la tercera campaña de la Independencia, en 1855.
 
Siendo soldado regular del Ejército estudió música con el director de la banda militar de Santo Domingo, Juan Bautista Alfonseca. Aprendió a tocar varios instrumentos musicales como el Bambardino, piano, el contrabajo, , tocaba el bombardino con la orquesta de la Capilla de la catedral, pero se destacó en el violonchelo. Su vocación de compositor emotivo no tardó en revelarse.
 
Como es natural en su época la misa tenía un nivel operático. Eva Reyes una de las hijas de José Reyes, fue una de las mejores sopranos que tuvo el país.
 
El 18 de marzo de 1844, y para celebrar el aniversario de «La Sociedad Amigos del País», se celebró un acto en el que se tocó música de José Reyes.
 
Intelectualmente fue un autodidacta. En sus tiempos libres compuso música laica y religiosa, mucha de ella inédita. Como era muy modesto y severo autocrítico, solamente propagó sus obras en algunas misas. Compuso además, mazurcas, valses, pasodobles y un himno.
 
En 1882 llevó al pentagrama el tema épico de su himno, luego que intelectuales de la talla de César Nicolás Penson y Francisco Henríquez y Carvajal, José Dubeau, José Joaquín Pérez y Emilio Prud´Homme trazaron estrofas a petición suya.
 
José Reyes compuso música laica y religiosa, mazurcas, valses, pasodobles y la obra que, junto al maestro Emilio Prud-Homme (quien compuso las letras), los inmortalizó y los convirtió en figuras siempre presentes en los corazones de todos los dominicanos de ayer, hoy y siempre «el Himno Nacional Dominicano»,
 
El 17 de agosto de 1883 el himno así compuesto fue estrenado en una velada que celebró la prensa nacional en la Logia Esperanza de Santo Domingo. Lo cantó un grupo de jóvenes con el acompañamiento de una pequeña orquesta, en la que el propio José Reyes tocó el celIo. La composición fue bien recibida por el público y desde entonces comenzó su lento proceso de popularización.
 
Meses más tarde, se decidió trasladar al país los restos de Juan Pablo Duarte desde Caracas (Venezuela), donde había fallecido en 1876. Para esa ocasión, El Eco de la Opinión sugirió que se recibieran los nobles despojos del patricio dominicano con un aire triunfal, proponiendo al efecto el himno patriótico del maestro J. Reyes.
 
En ocasión de una fiesta patria, el himno iba a ser tocado una vez, pero el tirano Ulises Heureaux dispuso que se tocara en cambio, la Marsellesa. Sin embargo para el cincuentenario de la República, el Himno de Reyes había alcanzado popularidad.
 
Así, el 27 de febrero de 1884 el canto patriótico de Reyes y Prud’homme fue interpretado a lo largo de todo el trayecto recorrido por la procesión que llevó en andas los restos del Padre de la Patria, partiendo desde el puerto de Santo Domingo hasta la Santa Iglesia Catedral, donde fueron inhumados entonces.
 
El 5 de enero del 1896 el maestro José Reyes estrenó el pasodoble «Salve el Progreso» en la inauguración del alumbrado eléctrico en la ciudad de Santo domingo, pasodoble que dedicara al Ayuntamiento y que en 1932 rescatara e instrumentara el maestro José de Jesús Ravelo para la Banda de Música del Ayuntamiento.
 
En 1896 se pidió que fuera consagrado como “Himno Oficial Dominicano“.
 
En 1897 el himno de Reyes continuaba imponiéndose y se tocó nuevamente en la inauguración del ferrocarril Puerto Plata-Santiago, en el Cibao.
 
En 1897, el periódico El Teléfono, de la capital, publicó una edición del texto de Prud’homme, corregida por su propio autor. El poeta mismo quiso revisar su obra, considerando que la primera versión adolecía de fallas propias de su inexperiencia juvenil, ya que aunque tenía veintisiete años al momento de escribir su himno, en 1883, se había visto forzado a adquirir tardíamente su formación literaria, debido a su humilde condición social. Esta segunda versión sería la definitiva.
 
Ese himno tuvo sus enemigos. Durante el gobierno de Lilís, tuvo lugar una disputa periodística por un himno nacional definitivo, con la música de Reyes pero sin la letra de Prud`Homme. Ello obligó al congreso a dar su aprobación al original completo. Pero Heureaux, sin decir el motivo rehusó promulgar la ley.
 
Atendiendo a una iniciativa del diputado Rafael García Martínez, el 30 de abril de 1897 el Congreso Nacional comenzó a analizar los méritos del canto patriótico de Reyes y Prud’homme, con el fin de que esta composición fuera oficializada como himno nacional de los dominicanos, medida que fue adoptada por el cuerpo legislativo en la sesión del 7 de junio del mismo año.
Aunque el presidente Ulises Heureaux no convirtió en ley esa resolución del Congreso, probablemente motivado por su disgusto con la vertical actitud de Emilio Prud’homme frente a su gobierno dictatorial, ello no impidió que el pueblo dominicano mantuviera su preferencia por este himno, que se siguió interpretando en los actos oficiales.
Además, virtualmente se reconocía el carácter oficial de la obra de Reyes al asignársele a éste una pensión del gobierno por haber escrito el Himno Nacional Dominicano y, por otra parte, varios ayuntamientos del país, incluyendo el de la capital, designaron con su nombre y el de Prud’homme sendas calles, por igual razón.
El Maestro José Reyes falleció el 31 de enero del 1905 en la ciudad de Santo Domingo, y sus restos yacen en el Panteón de la Patria junto a los de Emilio Prud’Homme y otros prohombres de la República Dominicana.
 
No fue sino hasta el 30 de mayo de 1934 mediante la Ley número 700, se declaró himno oficial de la República el compuesto por el maestro José Reyes con letra del poeta y educador Emilio Prud’homme.