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La conservación y restauración de monumentos arquitectónicos

 

POR: ARQ. ARACELY GARCIA ORONA

El patrimonio cultural de México, de una gran riqueza cuantitativa y cualitativa, abarca desde los restos materiales de las civilizaciones prehispánicas hasta las manifestaciones culturales contemporáneas. La conservación y restauración del patrimonio se rige por distintos criterios, de acuerdo a su clasificación y a los lineamientos aceptados a nivel internacional en la materia. En esta reseña se presentan las definiciones de lo que constituye el patrimonio arqueológico, histórico y artístico de México, la legislación vigente para su protección, y las instituciones encargadas de su protección y conservación. Se expone también un panorama de la historia de la conservación y restauración del patrimonio.

Las etapas del desarrollo histórico del país se relacionan con los patrones de ocupación del territorio y se reflejan en la producción y características del patrimonio monumental arquitectónico y urbano. La clasificación del patrimonio se establece de acuerdo a criterios relacionados con acontecimientos históricos, y por lo tanto, las categorías de estudio no siempre coinciden claramente con los cambios de métodos constructivos, de tipologías o de tendencias compositivas.

La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos establece las siguientes definiciones: Son monumentos arqueológicos los bienes muebles e inmuebles, producto de culturas anteriores al establecimiento de la hispánica en el territorio nacional, así como los restos humanos, de la flora y de la fauna, relacionados con esas culturas.

Son monumentos históricos los bienes vinculados con la historia de la nación, a partir del establecimiento de la cultura hispánica en el país, en los términos de la declaratoria respectiva o por determinación de la ley. Por determinación de esta ley son monumentos históricos los inmuebles construidos en los siglos XVI al XIX, destinados a templo y sus anexos, así como a la educación y a la enseñanza, a fines asistenciales o benéficos al servicio y ornato público y al uso de las autoridades civiles y militares.

 Son monumentos artísticos los bienes muebles e inmuebles que revistan valor estético relevante. Para determinar el valor estético relevante de algún bien se atenderá a cualquiera de las siguientes características:  Representatividad  Inserción en determinada corriente estilística  Grado de innovación, Materiales y técnicas utilizados y otras análogas. Tratándose de bienes inmuebles, podrá considerarse también su significación en el contexto urbano.

Templo 3 Maya Campeche

De esto último se desprende que el patrimonio arquitectónico y urbano edificado a partir de 1900 puede ser considerado como monumento artístico, mas no como monumento histórico. Las siguientes cifras, proporcionadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, permiten dimensionar el universo de los bienes patrimoniales en México: Existen 33,000 zonas arqueológicas registradas, de las cuales 174 se encuentran abiertas al público, y se estima un total de 110,000 monumentos históricos, de los cuales poco más de 67,000 están catalogados. Además México cuenta con 26 sitios inscritos en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad, que consisten en zonas naturales, zonas arqueológicas, y conjuntos históricos urbanos y rurales.

Códice Maya Tajin estela

La legislación para la conservación del patrimonio Las leyes sobre conservación del patrimonio en México se remontan al siglo XIX: El primer proyecto de Ley para la Conservación de Monumentos Arqueológicos data de 1862, y la primera Ley sobre Monumentos arqueológicos se promulgó en 1897, seguida por la Ley de Bienes Nacionales de 1902.

Durante el siglo XX se promulgaron las siguientes leyes: Ley sobre Conservación de Monumentos Históricos y Artísticos y Bellezas Naturales de 1914.- Especifica que dichos monumentos constituyen un patrimonio de la cultura universal; Ley sobre conservación de Monumentos, Edificios, Templos y Objetos Históricos o Artísticos de 1916. Antepone el valor artístico de los bienes a su valor histórico. Ley sobre protección y conservación de Monumentos Arqueológicos e históricos, Poblaciones Típicas y Lugares de Belleza Natural de 1934.- Establece la diferencia entre bienes arqueológicos prehispánicos y bienes históricos coloniales. Ley del Patrimonio Cultural de 1970.- Que amplía la protección a los bienes de las culturas populares. Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas de 1972, reformada en 1984.- Que sigue vigente al día de hoy.

La Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural es el órgano del gobierno que se encarga de la integridad de los bienes que conforman el patrimonio cultural dela Nación, es decir los inmuebles federales. El INAH tiene a su cargo el patrimonio arqueológico e histórico, y se apoya en una estructura de 31 Centros Regionales, mientras que al INBA corresponde la custodia del patrimonio artístico de la nación. Numerosas universidades, instituciones privadas, asociaciones civiles y profesionales, fundaciones, y fideicomisos, participa nactivamente en la conservación y restauración del patrimonio. Entre las más relevantes figuran la Universidad Nacional Autónoma de México, la Sociedad Mexicana de Arquitectos y Restauradores, el Colegio de Maestros en Arquitectura,Restauradores de Sitios y Monumentos, la Comisión Nacional de Arte Sacro, y el Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Además operan en México los capítulos locales de organismos internacionales como el Internacional Council of Monumentsand Sites (ICOMOS), y el Documentation and Conservation ofbuildings, sites and neighborhoods of the Modern Movement (DOCOMOMO).

Es necesario mencionar la relación entre la legislación en materia de desarrollo urbano y la conservación del patrimonio. Las disposiciones formuladas en la Ley General de Asentamientos Humanos y en el Programa Nacional de Desarrollo Urbano hacen referencia a la protección de los bienes patrimoniales, pero existen numerosos obstáculos para la aplicación de estos principios en los programas municipales de desarrollo urbano por ejemplo: La falta de parámetros claros y de personal especializado para que las autoridades locales puedan evaluar la pertinencia de determinadas acciones de construcción, remodelación, o restauración. Además, sobre un mismo inmueble o zona patrimonial aplica la autoridad del gobierno local y de las instituciones del gobierno federal, por lo que los procesos de autorización de licencias pueden llegar a ser sumamente complejos.