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Teoría de la Arquitectura

 

Teoría de la Arquitectura Unificada: Capítulo 1, The Farnsworth House, por Mies van der Rohe, ha influenciado a generaciones de arquitectos, pero ¿es realmente el mejor ejemplo de arquitectura?. Image © Greg Robbins

 

La Arquitectura es un acto humano que invade y desplaza el ecosistema natural. El orden biológico es destruido cada vez que eliminamos las plantas nativas para construir edificios e infraestructuras. El objetivo de la arquitectura es crear estructuras para dar hogar a los seres humanos y sus actividades. Los seres humanos forman parte de los ecosistemas de la tierra, a pesar de que tendemos a olvidar eso. 

Lógicamente, la arquitectura tiene que tener una base teórica que comienza con el ecosistema natural. El acto de materiales de construcción se ordena de forma muy específica, y los seres humanos generan un orden artificial a partir de los materiales que se han extraído de la naturaleza y transformados en distintos grados.

Algunos de los materiales más utilizados hoy en día, tales como la placa de vidrio y el acero, requieren intensos procesos de uso energético y por ende contienen altos costos de energía incorporados. Lo que no puede ser la base de cualquier solución sustentable, a pesar de toda la publicidad de la industria. 

El agotamiento de recursos y una inminente catástrofe ecológica son consecuencia del desprendimiento de la naturaleza, y una fe ciega en la tecnología para solucionar los problemas que esta crea.  

La teoría arquitectónica, en el sentido entendido por este curso, es un marco de trabajo que estudia los fenómenos arquitectónicos utilizando la lógica y los métodos de experimentación científica.  Muchos experimentos han sido realizados por otros, y nosotros los vamos a aplicar en la arquitectura. La teoría proporciona un modelo que explica las investigaciones y observaciones sobre la forma y la estructura.

Una teoría exitosa ayudará a interpretar lo que hace un arquitecto, a pesar de que cada arquitecto probablemente tendrá su propia motivación y explicación. No obstante la teoría nos permitiría comparar entre los diferentes tipos de edificios, y para evaluar cómo ellos se conectan a sus usuarios y la naturaleza.  Podemos entender cómo un edificio se produjo, y cómo se conecta e interactúa con su entorno. 

También sería bueno si la gente común, no sólo arquitectos, pudiesen entender la teoría arquitectónica, y por lo tanto debe ser formulada con ese objetivo en mente. La ventaja es que la gente común va a habitar los edificios, mientras que los arquitectos pueden optar por vivir y trabajar donde quieran. Otro punto crucial es que la mayoría de la actividad de construcción es, y siempre ha sido, la edificación de asentamientos improvisados construidos por los propios. Las personas, no arquitectos, construyen estas estructuras. 

Christopher Alexander ha sido pionero en la teoría del orden por el hombre. Se basa directamente en el orden natural, por lo que no existe  contradicción ni confusión entre los dos tipos. 

Alexander formuló cinco supuestos clave, que le permitieron dedicarse a su trabajo.

(1) El orden natural y artificial se basa en los mismos mecanismos para su funcionamiento. (2) El orden natural es la auto-organización y auto-corrección. Lo que observamos allí es porque funciona.(3)  El orden artificial no es necesariamente una auto-corrección, o tal vez se trata de una escala de tiempo generacional para que los individuos no lo noten. Como resultado de ello, los seres humanos pueden hacer cosas para el medio ambiente natural y construir edificios y estructuras que dañan el mundo. No es fácil de diagnosticar lo que es bueno y distinguirlo de lo que es malo.(4) Es posible utilizar la ciencia para crear herramientas de diagnóstico para lo que es bueno y malo en la creación humana – en la forma en que afectan el medio ambiente natural, incluyéndonos, los humanos.(5) Podemos utilizar el cuerpo humano como un instrumento detector de lo que es bueno y malo en la arquitectura. Supuesto básico: el sentimiento humano es universal, y la gente comparte el 90% de las respuestas, incluso si las personas vienen de diferentes culturas y orígenes.

Para hacer buenos edificios, necesitamos una visión del mundo,  una concepción que el mundo es saludable y que nos permite entender las cosas profundamente. Una cosmovisión sana se basa en la conectividad con el mundo: conexión directa con el orden del universo y de los procesos naturales, ya que se están produciendo continuamente.  

 
 

Transformations of the PIazza San Marco in Venice that preserve structural wholeness over about 200 years, part of a larger series over 1,000 years as shown by Christopher Alexander in his book,

 

Lo contrario – desprendimiento – conduce a una situación peligrosa donde las personas  analizan una situación como mecanismo aislado del mundo. Este es un modelo de un edificio o de una ciudad como una máquina. La ciencia moderna es culpable de contribuir a esta desconexión de la naturaleza, ya que los modelos científicos son necesariamente autónomos y de alcance limitado – de lo contrario, sería inútil. 

La ciencia nos da un excelente ejemplo de cómo funciona algo como un sistema mecánico. No obstante, esto no es una descripción completa de los casos, incluso de los que si entendemos bien. Y hay un gran número de instancias en que ignoramos cualquier descripción mecánica del todo de un fenómeno observado. 

Lo que está completamente ausente de una cosmovisión estrictamente mecanicista es la conciencia humana, nuestra relación personal y emocional con el universo. Esto puede que no importe en la investigación de algunos problemas técnicos, pero es de suma importancia para las cosas que nos afectan, como la arquitectura. Otra consecuencia importante es la falta de valor en una visión mecanicista del mundo. Un ser humano conectado con el universo sabe la diferencia entre lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, hermoso y feo. Estas cualidades no son relativas y no son cuestiones de opinión. Un consumidor desconectado de los valores naturales, por contraste, puede ser alimentado con productos tóxicos y se le hace creer que son buenos.

La salida del presente, una vista muy restringida del universo es el desarrollo de un estado inmensamente más conectado entre los seres humanos y su medioambiente. Se presta atención a lo que nos afecta recíprocamente con el mundo, cuando estamos conectados firmemente. 

Siguiendo este razonamiento, las personas han compartido una base para el juicio, y de manera intuitiva juzgan si algo tiene orden o vida, y esperan que su reacción  intuitiva sea el 90% compartida entre las culturas y las distancias. En esta nueva visión del mundo, el ornamento juega un papel fundamental para conectarse los seres humanos con el objetivo del mundo. El ornamento está íntimamente relacionado con la función, en el sentido no mecanicista.

Deseamos considerar la arquitectura y la producción de artefactos humanos también como componentes esenciales de los ecosistemas naturales. El orden y la vida están relacionados. Las cosas naturales tienen un orden intrínseco, y la vida, que normalmente conocemos y entendemos es simplemente una extensión de ese orden. Por esta razón, las construcciones humanas no deben dañar o contradecir el orden natural.

Los ecosistemas de la tierra (muchos de los cuales están conectados entre sí) contienen, y están contenidos por otros componentes que no metabolizan ni se replican. Sin embargo, cada capa del sistema es interdependiente. Esta característica de la vida en los objetos y situaciones inanimadas surgen de su grado de orden natural, y el cuerpo humano ha desarrollado mecanismos para detectar ese orden. Por lo tanto, no es sorprendente sentir que algo está «vivo», debido a sus propiedades geométricas, a pesar de que el objeto no es biológico.

Los organismos biológicos tienen las características adicionales del metabolismo y la replicación. Una consecuencia muy simple de pensar que un edificio es una entidad «viva», que requiere reparación y restauración. Esta analogía con el metabolismo nos aleja de un principio central de la arquitectura industrial del siglo XX: la búsqueda de materiales permanentes y resistentes al clima. Esta búsqueda se ha vuelto muy cara. Pero, lo peor es que niega las cualidades de la vida. Materiales que en realidad producen que los edificios estén en armonía con los organismos biológicos. Por ejemplo, el complejo de la capilla de Ise en Japón es reconstruido cada 20 años.

 
 

El Ise Shrine: Deconstrucción. Croquis por Miller Yee Fong, Arquitecto. Imagen cortesía de The Huffington Post

 

Los edificios también participan en la replicación: si un lenguaje de formas es adoptado por otros constructores, entonces, el edificio prototipo original se repite en más copias, no exactamente iguales, pero con la misma información «genética».

Puesto que la percepción de algo como «vivo» se debe a una fuerte conexión con la mente y el cuerpo, hay un efecto recíproco: el objeto, lugar o configuración nos hace sentir más vivos. Es posible encontrar infinidad de artefactos, edificios, espacios urbanos que se sienten «vivos» y que a su vez nos hacen sentir «vivos». Ellos siempre vienen de tradiciones vernáculas y casi nunca desde el diseño.

La calidad de vida percibida viene de configuraciones geométricas específicas,  es posible descubrir reglas que forman una calidad de vida. Incluso en los ejemplos de objetos y lugares no tradicionales del siglo XX que se perciben con propiedades de «vida», la vida viene de su geometría. No se basa en conceptos o imágenes, o modas. Al conectarse a la unidad, sentimos que nos estamos conectando directamente con su creador, quien, por lo tanto, no se esconde detrás de cualquier idea o ideas que contaminan su legítimo carácter. 

Para obtener un entendimiento genuino de la arquitectura, es útil recurrir a la aproximación que los científicos emplean para descubrir los secretos de la naturaleza. 

Edward Wilson describe lo que logra la ciencia:

(1) Recolección sistemática de conocimiento sobre el mundo, el cual se organiza y se condensa en los principios más básicos posibles. (2) Los resultados deben pasar la prueba periódica de verificación independiente. (3) Ayuda a cuantificar la información, entonces, los principios pueden utilizar modelos matemáticos. (4) La condensación de la información por medio de la sistematización y clasificación ayuda en el almacenaje de esta. (5) La garantía de la verdad viene de los concilios: los vínculos horizontales a través de diversas disciplinas.

El concilio actúa como una prueba de solidez para una teoría. Dentro del mismo, una teoría puede parecer buena, incluso cuando contiene fallas fundamentales. La consistencia interna puede ser engañosa ya que podría llevar a varias suposiciones falsas de una manera muy convincente. Normalmente debemos ser capaces de pasar de una teoría sólida a una que actúe en un dominio distinto. Si hay una contradicción, entonces algo está mal. Podría ser que no existe una barrera, pero una gran diferencia, en cuyo caso que necesita ser llenado.

La teoría de la arquitectura se puede formular y verificar mediante dos mecanismos: la hipótesis interna que se verifica en repetidas ocasiones, y concilios externos vinculados a otras disciplinas que tienen una base verificable. Estos incluyen las ciencias puras.

La buena arquitectura no es en realidad una disciplina reduccionista y debe ser necesariamente una disciplina sintética. Si se aplica de manera reduccionista, entonces, es probable que contenga errores que dañan el medio ambiente. Ser adaptable significa sintetizar muchas respuestas diferentes a las necesidades humanas y el orden natural.

Lo más importante es que la arquitectura debe estar directamente relacionada con la evolución humana, las necesidades físicas del organismo, y debe usar la información de acuerdo a la cultura evolucionada. Dejar de lado los orígenes biológicos de necesidades humanas separa la arquitectura del mundo y del comportamiento de la humanidad. El arquitecto debe diseñar un edificio que haga que la gente común se sienta cómoda, y no que simplemente le guste a los arquitectos. Asimismo debe adaptarse a su ámbito, que no este diseñado para otro lugar, o para ningún lugar.

 
 

The fractal pattern of self-organizing urbanism. Image © Nikos Salingaros

 

Teoría de la arquitectura y su importancia en el diseño

La teoría de la arquitectura es el acto de pensar, debatir y escribir sobre la arquitectura. La teoría arquitectónica se enseña en la mayoría de las escuelas de arquitectura y es practicada por los principales arquitectos del mundo.

Algunas formas que toma la teoría de la arquitectura son la conferencia o el diálogo, el tratado o libro, y el proyecto en papel o entrada de la competencia. La teoría de la arquitectura es a menudo didáctica, y los teóricos tienden a permanecer cerca o trabajar desde las escuelas.

 

Teoría de la arquitectura

 

Ha existido de alguna forma desde la antigüedad, y como la publicación se hizo más común, la teoría de la arquitectura ganó una mayor riqueza. Los libros, revistas y revistas publicaron una cantidad sin precedentes de obras de arquitectos y críticos en el siglo XX. Como resultado, los estilos y movimientos se formaron y se disolvieron mucho más rápido que los modos relativamente duraderos en la historia anterior. Es de esperar que el uso de Internet fomente el discurso sobre la arquitectura en el siglo XXI.

 

Antigüedad

Hay poca información o evidencia sobre la teoría arquitectónica principal en la antigüedad, hasta el siglo I a. C., con el trabajo de Vitruvio. Esto no significa, sin embargo, que tales trabajos no existieran. Muchas obras nunca sobrevivieron a la antigüedad.

Vitruvio fue un escritor , arquitecto e ingeniero romano activo en el siglo I a. Fue el teórico de la arquitectura más prominente en el Imperio Romano conocido hoy en día, después de haber escrito De architectura (conocido hoy como Los Diez Libros de Arquitectura ), un tratado escrito en latín y griego sobre arquitectura, dedicado al emperador Augusto. Probablemente escrito entre el 27 y el 23 a. EC, es la única fuente importante de arquitectura clásica que ha sobrevivido.

Dividido en diez secciones o «libros», cubre casi todos los aspectos de la arquitectura romana, desde el urbanismo, los materiales, las decoraciones, los templos, los suministros de agua, etc. Define rigurosamente los órdenes clásicos de la arquitectura. También propone las tres leyes fundamentales que la Arquitectura debe obedecer, para que se las considere así: firmitas, utilitas, venustas.

 

Teoría de la arquitectura en la edad media 

A lo largo de la Edad Media, el conocimiento arquitectónico se aprobó mediante la transcripción, el boca a boca y técnicamente en las logias de los maestros constructores. Debido a la naturaleza laboriosa de la transcripción, pocos ejemplos de teoría arquitectónica se escribieron en este período de tiempo. La mayoría de las obras de este período fueron teológicas, y fueron transcripciones de la Biblia, por lo que la  teoría de la arquitectura fueron las notas sobre las estructuras incluidas en ella.

 

Renacimiento

La primera gran obra de la teoría de la arquitectura de este período pertenece a Leon Battista Alberti , De Re Aedificatoria , que situó a Vitruvio en el centro de la tradición teórica más profunda de las épocas modernas. Desde Alberti, la buena arquitectura se valida a través de la tríada de Vitruvio, que define su propósito.

Este triplete conserva toda su validez hasta el siglo XIX. Una importante transición al siglo XVII y finalmente a la fase de la Ilustración se aseguró mediante la avanzada investigación matemática y óptica del famoso arquitecto y geógrafo Girard Desargues , con énfasis en sus estudios sobre cónicas, perspectiva y geometría proyectiva.

 

Lectura Adicional:

Christopher Alexander, El fenómeno de la vida, Prólogo & Capítulo 1, “El fenómeno de la vida” (Centro para  estructura del medio ambiente, Berkeley, 2001).

Nikos Salingaros, “Teoría de la arquitectura”, extractos de Anti-Arquitectura y Deconstrucción (Umbau-Verlag, Solingen, 2008). Ahora Capítulo 5 del libro presente, y que esta también disponible en Chino, Francés, Italiano, y Ruso.

Edward O. Wilson, “Integrated Science and the Coming Century of the Environment”, Science, Volume 279, No. 5359 (March 27, 1998), pages 2048-2049.

 

Pide la edición Internacional de la Teoría de la Arquitectura Unificada aquí, y la edición Estadounidense aquí.

Edward O. Wilson, “Integrated Science and the Coming Century of the Environment”, Science, Volume 279, No. 5359 (March 27, 1998), pages 2048-2049.